Contaré la historia de un principe Shin Tzu que robó nuestros corazones, que nos enamoró con su dulzura y ternura. Su nombre es BRUNO, un nombre que llevaremos marcado para siempre, por que quien lo tenía se mereció todo el amor que le entregamos y todo el amor que se nos quedó adentro sin terminar de entregarselo….. simplemente porque no nos dió más tiempo….
Mi esposo y yo estabamos en casa una noche de Semana Santa, y entrada las 7 y pico de la noche, me dijo que saldría al supermercado que está a unos 15kms, algo que nunca hacemos, salir desde casa a esa hora solo para ir al super ya que está muy retirado y menos lloviendo, pero… bueno, mi esposo decidió marcharse. Al cabo de un buen rato, me llama y me dice que baje al portal, para sorpresa mia me lo encuentro con un perrito con su colita agachadita, mojadito, embarrado, peludo, pulgoso y garrapatoso que se había encontrado perdido en la carretera a punto de ser atropellado, tenía mucho frío y mucho cansancio. - Seguramente lo habrán abandonado, le dije a mi marido -, lo miré y lo acaricié y me meneo su colita. Lo subimos a casa y lo único que encontramos para él fue un trozo de cartón, ahí durmió toda la noche; se quedó profundo, solo roncaba el pobrecito. A los dos días lo llevamos a la peluquería; lo bañaron, le quitaron las pulgas y las garrapatas, lo perfumaron; quedó precioso, un cambio brutal, parecía otro perro!.
Pero como nuestro piso es tan pequeño y al tener dos gatitos, empezamos a buscarle familia para que lo adoptaran, nos daba tristeza, pero pensabamos que podría estar mejor en un espacio más grande. Pero… Bruno nos enamoraba cada día con su ternura y dulzura, cada día que pasaba me daba cuenta que era el perrito perfecto para nosotros, lo empecé a querer tanto que no pude entregarselo a nadie y decidimos que se quedara en nuestro hogar que por supuesto también había cabida para él.

Bruno tenía alrededor de 1 año y medio cuando llegó a casa, y estuvo 1 año y 9 meses más de su vida con nosotros, fueron 21 meses bellisimos, especiales, nos llenaba de alegría con sus payasadas, nos recibía con saltitos, se paraba en sus dos patitas y juntaba sus manitas y las movia como diciendo “por favor”, era para comerselo.
Le compramos sus juguetitos, su jersey para abrigarlo, y cada mañanita a las 10 cuando empezaba a calentar el sol nos ibamos a caminar, y como buen juguetón que era su pelotita de goma azul siempre se la llevaba en su boquita, bajaba las escaleras como loco y en el portal me hacía el “por favor”, corria y corria por las calles del pueblo, sus orejitas se meneaban de un lado a otro y aunque hiciera mucho frio yo era la mujer más feliz viendo a mi niño como gozaba al aire libre con su pelotita.

Pero una mañana de un 13 de enero, mi esposo antes de marcharse a trabajar decidió sacarlo, nunca lo hacía, pero ese día tuvo un poco más de tiempo y como parecía que iba a llover prefirió sacarlo antes para que no se mojara pero…sucedió la trajedia, a las 8 de la mañana llama al timbre agitado pidiendome que por favor bajara lo más rápido, que cogiera las llaves y saliera, bajo y me encuentro a mi muñeco en los brazos de mi esposo sangrando, le había pasado un coche por encima, nos subimos al vehiculo y corrimos al hospital, pero el tráfico, los vehiculos lentos, los semáforos, retrasaron el auxilio de mi Bruno, cuando llegamos al hospital mi niño ya estaba muerto. Ahora pienso que mi niño, murió en mis brazos.
Desde entonces ha sido terrible, no dejo de pensar en él, de llorar su pérdida, se marchó dejandonos un enorme vacío y dolor que solo el tiempo nos enseñará a vivir con el. Vivimos con su recuerdo, miramos sus fotitos y aún es imposible pensar que nunca volverá a estar con nosotros.
A papá, mamá y abuelita nos enamoraste, nos cautivaste con esa miradita tierna de unos ojitos negritos redonditos, te fuiste dejandonos un vacío en nuestro corazón.
Te regalo esta pequeña dedicatoria con todo mi amor:
Para ti:
” Te pienso, te extraño y te querré siempre; te dedico el brillo y el calor de cada mañanita, te dedico cada caminito en los que solías correr, te dedico el vientecito que meneaba tus orejitas, te dedico el besito que te daba cada nochecita ante de dormir. Mi Bruno, sigues vivito en nuestro corazón, sigues vivito en nuestro día dia, sigues vivito en nuestro pensamiento y aunque te marchaste para siempre, aún sigues vivito correteando y jugando con tu pelotita en el salón de casa. Te amaremos por siempre; BRUNO”.
Tus papis: Mónica y Edier.
Tu abuelita: Magnolia
Tus hermanitos: Negro y Venus.






